SOLSTICIO TIEMPO DE PLENITUD.
Hoy 21 de diciembre del año 2020, en el mecanismo de traslación de la tierra, se marca un fenómeno, cuando la posición de la tierra el relación al sol, se encuentra en el ángulo de inclinación más extremo, generando que los rayos solares incidan con mayor esplendor hacia el Trópico de cáncer. Los días entonces son más largos para el hemisferio norte, y las noches más largas sobre el trópico de capricornio, en el hemisferio sur.
Para las culturas antiguas, y antiguas religiones, se marcaba el inicio de la lucha entre el Dios de la luz y el de la oscuridad. De allí la celebración que mas tarde el Emperador Constantino el Grande, 4 días después del solsticio asigna al nacimiento de Jesús de Nazaret, como símbolo de su victoria sobre las tinieblas.
Para algunas religiones orientales, representa también, la batalla interna de todos los seres humanos, entre la luz y la oscuridad, entre el bien y el mal, movidos por nuestros intereses y pasiones.
Para mí, a título muy personal, esta lucha fue vencida en la persona de Cristo, a través de su mensaje; donde UNIFICÓ la dualidad en una PLENITUD, desde una mirada NEUTRA, y un carácter apacible, el cual nos pide que modelemos. He llegado a esta conclusión después de recorrer un camino de búsqueda personal, que me ha llevado a experimentar el amor, el dolor, la tristeza, el goce, en la más absoluta confusión, tratando de entender, racionalizar, planificar mi vida. Los seres humanos solemos pensar que la perfección pasa por ocultar nuestras sombras, en lugar de entender que todos estamos aprendiendo en esta escuela, a amar, a nosotros mismos y a los otros.
En ese camino deje a girones pedazos de mí; antes no lo entendía, ahora entiendo. Para poder llenarse del espíritu santo de unicidad, primero hay que vaciarse de uno mismo, de nuestros intereses personales.
Hace 4 meses, estuve muy cerca de la muerte, en ese momento mi plenitud se halló en el minuto siguiente, en la respiración siguiente, y de pronto todo cambio. La posibilidad de dejar de existir me permitió valorar la vida. Tanto lo "bueno", como lo "malo", porque lo que antes podía catalogar como "malo" palideció frente a la sombra de la muerte. Luego de muchas complicaciones y una dolorosa y lenta recuperación, mi vida dio nuevamente un giro y sacudió los cimientos; pero ya el venia siguiéndome, para tomarme de la mano. No existe la oscuridad, sino la ausencia de luz; y la luz no puede manifestarse sin la oscuridad. En este proceso, encontré la manera de permanecer de pie, fijando la vista en Cristo; su amor y su guía, saco mi barca de la tormenta. Eres pleno, a cada instante... incluso con tus imperfecciones, cada minuto con tus decisiones y tus experiencias mostraras una nueva versión de ti, asegúrate que sea la mejor y mas amable contigo mism@ y con los otros.
En una oportunidad viajaba en velero desde La Guaira hasta Los Roques, recuerdo haberme sentido muy mareada, y el capitán de la embarcación me recomendó que fijara la vista en un punto del horizonte, en efecto eso hizo que no me mareara; si alguna vez sientes que tus problemas son demasiado grandes para tus fuerzas, entrégalos a un poder superior, fija la mirada en tu horizonte, quitale luz (atención) a lo que te roba la paz, enfócate (dale luz) en lo positivo, no temas y avanza.



Comentarios
Publicar un comentario